Hace algunos días, publicamos en Facebook un artículo de otro sitio respecto a la negatividad y su efecto contagioso «como gripe» entre las personas y que nos llevan a volvernos más negativos, mientras que las personas positivas con emociones positivas nos influencian sacando lo mejor de cada uno de nosotros. Este tema deja flotante una percepción habitual en cuanto a las emociones: la división entre «positivas» y «negativas», donde la noción general es que sólo debemos buscar emociones «positivas» y que debemos omitir, eliminar o aplacar las «negativas» por ser «malas» y hacernos infelices. Esto, como base, ¡es un error!

Claro, a nadie le gusta andar enojado, triste, rabioso, molesto o desganado. Nadie disfruta de estos estados y habitualmente son los que primero nos movilizan a buscar algo que nos saque de ahí, desde un médico que nos recete una pastilla que permita «apagar» esa sensación, hasta sustancias más peligrosas y adictivas (alcohol, drogas varias, tabaco, etc.) que cumplan la misma función. Y si bien tampoco el objetivo es buscar este tipo de emociones y «vivir» en ellas, lo cierto es que no son malas, sino que cumplen funciones vitales en nuestro funcionamiento y supervivencia cotidiana.

Hagamos un breve paréntesis teórico para contextualizar: todos los seres humanos poseemos diversos tipos de emociones, y tenemos una mayor tendencia a transitar entre unas emociones por sobre otras, por diversos motivos (cultura, educación, personalidad, historia vital, momento de vida, etc.). Diversos estudios (como las microexpresiones de Paul Ekman y el Alba Emoting de Susana Bloch) se ha señalado que existen 6 emociones básicas, con una leve diferencia sobre cuales son en cada caso, pero que son transversales a todos nosotros. Ambos comparten la alegría, tristeza, miedo y rabia, y luego varían entre el asco y la sorpresa (Ekman) versus la ternura y el erotismo (Bloch), todas caracterizadas por expresiones faciales específicas y, en el modelo de Susana Bloch, por patrones de respiración. En futuros artículos entraremos a profundizar más en ellas, mas para el propósito de este artículo vamos a tomar todo este grupo como emociones esenciales transversales que, en general, todos podemos sentir o experimentar cotidianamente, y que agruparemos entre «positivas» (alegría, ternura, erotismo, sorpresa) y «negativas» (tristeza, miedo, rabia, asco).

Retomemos la idea. Sin duda algunas emociones como la alegría y la ternura son emociones que nos generan satisfacción, son gratas de ser sentidas, nos energizan y «nos hacen sentir bien», cómodos y gratos. Por otro lado, estar tristes o enojados es algo que nos incomoda y desagrada, nos quita energía y ganas de hacer cosas o de transitar las jornadas. Desde esta perspectiva es fácilmente comprensible por qué unas son más «apetecidas» que las otras. Pero etiquetarlas de «positivas» o «negativas» es un paso más allá que conlleva un error.

Las emociones cumplen en nosotros funciones de alerta, resguardo, recompensa y desarrollo, entre otras. La alegría, por ejemplo, nos provee de energía que nos moviliza a disfrutar de un logro o un buen resultado, de momentos felices o espacios donde disfrutamos y nos sentimos dichosos. Y a su vez, la tristeza cumple la función de que busquemos resguardo, permitamos que nos cuiden, pidamos ayuda y nos enfoquemos en nuestro interior y aquello que nos causó tristeza (por ejemplo, al perder a un ser querido, o sufrir una decepción). En la misma idea, la ternura nos permite compartir espacios de cercanía, cariño e intimidad con otra persona (incluso con nuestras mascotas), mientras que el miedo enciende una alerta de lo que podría ser potencialmente dañino o riesgoso y ante lo cual debemos buscar refugio, escapar o defendernos. Son  precisamente estas funciones y reacciones las que han ido desarrollando nuestros vínculos entre seres vivos, así como socialmente, a la par que nos han permitido cuidar de nosotros mismos (y de los otros), de escapar para luego buscar soluciones, o evitar daños. Y, a su vez, aspectos como las neuronas espejo (de las que se hace referencia en el artículo y que, en simple, son las «antenitas biológicas» que tenemos que nos permiten sentir empatía y percibir a los otros en sus estados emocionales) permiten hacer de las emociones experiencias compartidas y contagiosas. A estas alturas se hace prácticamente imperativo hacer referencia de la película Intensa-Mente (o Inside-Out) de Pixar y Disney, que retratan el tema (si bien con bastante humor) de forma práctica y sencilla.

Desde nuestra naturaleza, tenderemos a buscar más aquellas que nos hagan sentir mejor y más cómodos, y eso está bien, es normal y natural, y son diversos los estudios (de los que también hablaré en un próximo artículo y talleres) que muestran el beneficio a la salud física y mental que tiene experimentar estas emociones. Sin embargo, a la hora de que las otras emociones se hagan presentes, la invitación es a no escapar de ellas instantáneamente ni tratar de aplacarlas o «apagarlas» por su molestia o incomodidad; al igual que un dolor físico que nos avisa de que algo pasa en nuestro cuerpo, estas emociones nos alertan de que algo pasa en nuestras emociones y nuestra mente a lo cual poner atención y cuidado, de forma consciente. De esto también hablaremos en futuros artículos y talleres.

Por último, una sugerencia: olvide la categorización de «emociones positivas y emociones negativas»: no son ni lo uno ni lo otro. Quizás lo que mejor responde a la esencia de las mismas es hablar de «emociones agradables y desagradables» o «emociones cómodas e incómodas», donde todas tienen espacio y cabida en su buena medida y cumpliendo sus funciones respectivas (pudiendo, además, sacarse partido de estas en mayor extensión). La invitación entonces es a que pongamos atención a estas y al mensaje que traen con ellas, en pos de cultivar y desarrollar nuestra felicidad y la de nuestro entorno.

Psicólogo Clínico, Magíster en Psicología Clínica-Hospitalaria, Diplomado en Psicología Positiva, Abrazoterapeuta y Líder de Yoga de la Risa, entre otros. ¡Ferviente creyente en la capacidad de las personas de ser felices, ayudar a los otros a ser felices y crear una mejor sociedad para si mismos y para todos!